pan, pastas y regalices de la tía Tula.
Ya no lloro por que tengo
las piernas encharcadas, el riñón cosido
y las aletas derretidas de tanto sol.
Ya no lloro por que creo
que el aire del norte te purifica
y al pasar Tierra de Campos
con tus piernas de aluminio galvanizado,
quemarás a todo aquel que se acerque
con la más mínima hipocresía.
Ya no lloro por que confío
en el guiño de una luciérnaga,
en que la charca es el Paraíso
de unas cuantas ranas-princesa,
y por que tú me lo dices
en cuanto ves asomar una lágrima
en mi ronca y fatigada voz.
Por eso y por otras mil fábulas
cimentadas en los algoritmos de tu amor,
no pienso llorar
por que, pienso en verdad,
que es honesto tu caparazón.
18-julio-2010