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martes, 7 de febrero de 2012

soledad que haces



Soledad que haces
tiritar mi bello
en la noche encendida
por la divina luna,
la marea retumba
mis frágiles cimientos,
mi corazón retumba
pide a gritos respuestas…

Un respiro, tú
la solución, tú
mi vida, tú
sólo tú, siempre tú.





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viernes, 30 de septiembre de 2011

despidiendo la soledad



Despidiendo la soledad
de este momento
recuerdo tus labios
acariciando mi boca…

Apagas la penumbra
cristalizando cada gota
de esta sedienta jornada
en que te recuerdo
tan cerca de mí;
que un veneno no mataría
mi corazón arropado
por el calor de tu pecho.

Despidiendo la soledad
de este momento
una mariposa roja
se alza en su primer vuelo.

Las nubes ceniza
cubres, transparentando
el cielo azulado
que las soporta.
…………….
Pero la soledad
me ahoga en un pozo
tan profundo,
tan lleno de realidades
que quizás tu magia
sea suficiente.



                        26-Mayo-1997

jueves, 7 de julio de 2011

Hacía mil años que no vivía un amor civilizado


Hacía mil años que no vivía un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá... como dice un tal Sabina.

No es eso exactamente, es más febril, como
la carta de amor de un preso; más triste
que un torero... así estoy yo sin ti.

Para que se sepa, cogí papel y lápiz y
escribo palabras ya gastadas,
no hago otra cosa que pensar en ti...
y no se me ocurre nada...

Sin parar de fumar, buscando en el cielo
algo de inspiración, amarillo que está el techo...
y más oscuros mis pulmones.

Como veis no puedo escribir escuchando a un tal Sabina...
soy más de un silencio pulcro,
con conversaciones cortadas desde un tercero,
entre las puertas abiertas de unas ventadas
gastadas por el tiempo...

Esto de hoy es un "a capela".
Es el soneto que me queda después
de charlar con ella una hora por el celular
intentando subirla la camiseta con la mano libre.

Es el eco de un sueño compartido
con las calles de mi barrio, sus gentes,
un café y un par de cigarrillos..

No se si el sonido es bonito,
ni me importa, la verdad...
me hace sentir vivo, soy un pardillo
que con soñar despierto se conforma,
que con un: "abrázame" alcanza el cielo...

Al que se roba el corazón muy fácil.

Soy un joven venido a menos,
que cree en un amor de verano,
en que la risa, no puede fingirse;

Si creo más en los abrazos ¡qué pasa!
Creo que el día menos pensado
amaneceremos juntos con resaca de amor,
envevidos en el aroma de nuestros cuerpos...
quizás saltando de gozo,
por ser ladrones de almas...
quizás gozando otra vez de nuestros cuerpos.

La adoro, si es una enfermedad
desconocer y amar... estoy a punto de morir.

Me despido de ustedes sin más,
me despido del mundo con una sonrisa amarilla,
una botella de ron y un sombrero.

Pero mis sueños, pequeños y
vulnerables humanos de pacotilla;
hacen de mi un super-hombre
capaz de alcanzar altas cimas,
tan altas,
que como hombre no llegué
nunca a ver,
tan esbelta ella,
que ahora después de viejo
vuelto a estirar mi espina...

Sin duda me sienta bien...
demasiado bien como para no soñar
que un día soñaré a su lado
las mil y una noches,
tan tan bien, que rejuvenezco
por el tono de su voz
.........
¿A ti te pasó eso?
¡Si!
Cuéntamelo y te invito a una caña
seamos amigos y emborrachemos
por ella, por él... por nosotros...
somos héroes antes de librar
la gran conquista...
en el balcón de su casa.


Ciao ciao... que se me va la pinza...

Gracias Solange por hacer inocente,
niño, travieso y divertido por momentos.

GRACIAS

Te necesitaba más que rellenar la cartera
con algún tipo de papel moneda.
Déjame ser el más rico del barrio
conduciendo mi forico fiesta.


Si, hoy a esta misma hora, este mismo año TE AMO y siempre he creído que no sabía de eso.

Se me pasa en un momento, tranquila cariño.

lunes, 16 de mayo de 2011

invitado por un recluso


Invitado por un recluso

a su solitaria celda

escapé de su invitación

por unas décimas de fiebre,

en su lugar me quedé

viendo la tele-basura

por miedo a que alguien

conocido pudiera verme.



Todavía no entiendo

como puedo sobrevivir

con una sonrisa ridícula.



Todavía no entiendo

el porqué de mi renuncia

a llenar aquella tarde

de aquel pobre hombre

que a la mañana siguiente…

            murió de soledad.