Envenenado por tu hechizo,
sonrío como el ladrón
que acaba de ejecutar
el robo del siglo.
Me acaricia un aura fresca,
mis ojillos deslumbran al ocaso;
como ayer los tuyos
eclipsaron a la hermosa luna.
Hoy separado inoportunamente
del regalo más ansiado,
ni la peor tormenta
primaveral puede ensombrecer
mi sonrisa de diablo
impresa de un veneno
cuya cura no se ha encontrado.
14-mayo-2011
