Junto con el amor a las palabras,
entre otras muchas cosas, he perdido
interés por saber si la existencia
se alarga más allá de esa otra puerta.
-Siempre y eternidad son mucho tiempo
cuando se está viviendo en el mañana-.
Me conformo con ver otra mañana
y con seguir usando las palabras
para nombrar lo propio de este tiempo,
para nombrar también lo que he perdido,
sin remedio, detrás de alguna puerta
que marcaba el final de su existencia.
Hoy me sobra con dar a mi existencia
realidad de presente. Aunque mañana
al cruzar el umbral, tras otra puerta
deba cambiar de rostro y de palabras.
No es la primera vez que me he perdido
en este callejón que llaman tiempo.
A fuerza de ir dejando en cada tiempo
partes de mi, lo que era mi existencia,
de restar y añadir a lo perdido
noches que van enterrando su mañana,
ya sé que todo, incluso las palabras
mudan de contenido en cada puerta.
Y es tarde para andar de puerta en puerta
buscando una verdad que venza al tiempo,
tarde para esperar que las palabras
le encuentren su sentido a la existencia,
tarde para esperar que otra mañana
nos devuelva el calor de lo perdido
anoche.
No todo, sin embargo, está perdido
mientras la vida dure, habrá una puerta
con un resquicio abierto a su mañana.
cada edad es un mundo. Cada tiempo
juzga de otra manera la existencia
y exige otra actitud y otras palabras.
Porque palabras hay que ya han perdido
su razón de existencia tras la puerta
de un tiempo que hasta ayer era el
mañana.

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